En un contexto marcado por la creciente presión de la Justicia Federal, el Gobierno nacional ha decidido cerrar filas en torno al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La administración de Javier Milei atraviesa una semana de definiciones políticas, donde la figura del ministro coordinador se mantiene en el centro de la escena, no solo por su gestión operativa, sino por las causas judiciales que han comenzado a cercar su despacho.

A pesar de las versiones que indicaban posibles grietas en el círculo íntimo del Presidente, el oficialismo ha optado por una estrategia de defensa cerrada. El gesto de unidad no es casual: el entorno presidencial entiende que cualquier debilidad mostrada en la estructura jerárquica podría ser capitalizada por la oposición en un momento donde la estabilidad del gabinete es mirada bajo lupa por los mercados y los actores políticos.

Uno de los hitos más significativos de este respaldo se produjo recientemente durante un encuentro con la comunidad judía. La participación activa y el lugar de relevancia otorgado a los representantes de dicha comunidad en un evento oficial fueron leídos internamente como un espaldarazo clave para Adorni. Para el oficialismo, este acompañamiento externo funciona como un blindaje simbólico ante las críticas que recibe el funcionario de distintos sectores.

Javier y Karina Milei sostienen a Adorni, pero crece la incomodidad entre ministros y funcionarios

La escena fue interpretada como una señal de legitimidad que trasciende las fronteras del partido gobernante. La presencia de figuras de peso de la colectividad judía en la política junto al jefe de Gabinete otorga un aire de “normalidad” y respaldo institucional que el Gobierno busca explotar para minimizar el impacto de las denuncias que actualmente tramitan en el fuero federal.

Calma superficial

No obstante, la calma es solo superficial, ya que existe una investigación judicial en curso que mantiene en alerta a la Casa Rosada. Las acusaciones que pesan sobre el funcionario obligaron a los equipos legales de la Presidencia a trabajar a destajo para contener los posibles daños colaterales. Hasta el momento, el avance de la causa no modificó la hoja de ruta del Ejecutivo, que insiste en la inocencia del jefe de Gabinete.

Ordenan peritar el celular del contratista que refaccionó la casa de Manuel Adorni en el country

En este escenario, en Casa Rosada esperan con ansias el resultado del peritaje al teléfono de Matías Tabar, el contratista que realizó las refacciones en su casa del country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz. La medida, ordenada por el juez federal Ariel Lijo y solicitada por el fiscal Gerardo Pollicita, busca recuperar comunicaciones entre Tabar y el funcionario o su esposa, Bettina Angeletti

Dentro de los pasillos de Balcarce 50, no se ignora que existen tensiones internas. Algunos sectores del oficialismo miran con recelo la centralidad que ganó Adorni y el desgaste que su situación judicial podría acarrear para la imagen presidencial. Sin embargo, estas diferencias han sido postergadas a favor de una narrativa de resistencia ante lo que consideran una persecución por parte de ciertos sectores del Poder Judicial.

Javier Milei ratificó su apoyo a Manuel Adorni tras una declaración judicial que lo complica

El mensaje que emana desde la cima del poder es claro: por ahora, Adorni no se mueve de su carga. La premisa del Gobierno es no entregar piezas clave de su esquema bajo presión externa, una lógica que Javier Milei ha aplicado con otros funcionarios en situaciones similares. El respaldo, por lo tanto, se mantiene inalterable frente a los micrófonos y en los gestos protocolares.

La estrategia de supervivencia política del jefe de Gabinete depende ahora de dos frentes paralelos. Por un lado, la capacidad de su defensa para desarticular las pruebas en la justicia; por el otro, la sostenibilidad del apoyo de los aliados estratégicos que, como se vio en el reciente encuentro con la comunidad judía, siguen dispuestos a mostrarse junto a él en actos de relevancia pública.